Jura que me amas otra vez...
únete al deseo inesperado...
reacciona a mis besos en tus sueños...
ama el corazón prometido
de tiempos que ni tu ni yo olvidamos...
oye mi canción, melodía de un corazón enamorado...
Tuesday, September 29, 2009
Monday, September 28, 2009
La mecánica de los celos.
La Psicología actual explica que los celos son la respuesta natural ante la amenaza de perder una relación interpersonal importante para la persona celosa.
El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro.
Hay momentos en la vida donde pensamos mucho las cosas.
Cuando se prolonga el pensamiento, entra el miedo...
cuando el miedo se hace presente, se arma con el celo
y el mismo se convierte en lanza punzante capaz de derribar a cualquier gladiador.
Tenemos miedo a todo, al amor más que a la desilusión, a la vida más que a la muerte,
a un beso mucho más que a la indiferencia...
Pasamos por alto tantas cosas...
creemos que sabemos mentir y tomarle el pelo a la gente solo porque no nos dicen nada...
decimos que damos por nada, pero si no tenemos nada lo exigimos todo...
y peor aún, nos dan rabietas y curiosidades increíbles creadas por la desconfianza que nos tenemos a nosotros mismos, o sea, ladrón que juzga por su propia condición...
A veces nos sentamos en la misma mesa y tu mirada se hace larga, como si no estuvieras, me preguntas que pienso solo para que no se me ocurra preguntarte...
TU mirada se hace larga y sin idea, me acusas, para que no te acuse yo primero...
TU miedo no es que me vaya, es que te sientas humillada...
a veces pienso que no es nada que tenga que ver conmigo
es solo contigo que tienes una velada,
es contigo que tienes larga batalla...
Ya no tengas miedo pues no me voy...
si me has deseado mal o me mientes te perdono,
no eches a perder nuestra amistad
que no se muera el amor que nos juramos
y mucho menos el amor que caracteriza nuestra vida en este lugar.
Es un camino largo el que hay que recorrer
pero no olvidemos,
Aún no sabemos amar...
solo toca aprender y en el camino confiar...
recuerda que los celos son la duda
que lo que jamás podremos dar...
son la semilla de un amor falso
que nace en nuestra mentira.
El miedo es solo gas denso
que intoxica el alma
que nubla la cabeza.
TIenes mucho trabajo hoy...
te toca pensar en amarnos
o salir corriendo por la puerta...
Saturday, September 26, 2009
Será el lente?
Monday, September 14, 2009
El hombre que no creía en el amor.
Había una vez un hombre que no creía en el amor, decía que las personas que se enamoran se vuelven como los adictos a la droga, hay uno que necesita mas y se vuelve dependiente, vive con la angustia si del día siguiente le darán algo de amor, o que pasara si ya no puede conseguir mas, entonces se vuelve en alguien temeroso, celoso y posesivo, porque tiene miedo a perder lo que tanto le hace sentir bien.
Este hombre, una vez caminando por la calle, vio llorara a una mujer, sentada en una banca, se acercó por curiosidad y le pregunto el motivo de su desdicha. Ella le dijo que no creía en el amor, que no existía, porque ella había estado enamorada cuando era joven, se caso con el, tuvo hijos, pero con el paso del tiempo el se dedico mas a su carrera que a su familia, y ella al cuidado de la casa y sus hijos. Se perdió el respeto, el cariño y e dejaron de querer. Solo vivían juntos porque pensaban que los niños necesitaban una familia, pero ahora que ellos ya eran independientes, no tenia caso seguir juntos.
Al hombre que no creía en el amor, le pareció extraño que encontrara a una persona que pensara lo mismo que él, que el amor no existe, así que se sintió identificado con la mujer.
Se parecían tanto que pronto trabaron una amistad, la mejor que avían tenido jamás. Se respetaban mutuamente y nunca se humillaba el uno al otro. Cada paso que daban juntos le llenaba d felicidad. Entre ellos no había ni envidia ni celos, no se controlaban el uno al otro y tampoco se sentían poseedores el uno al otro, La relación continuó creciendo más y más. Les encantaba estar juntos porque se divertían mucho. Además siempre que estaban separados se echaban de menos.
Un día se dio cuenta que lo que sentía era amor, pero se le hizo extraño porque no era lo que había sentido anteriormente, ni era lo que se describía comúnmente como amor. “No soy responsable de ella, no tomo nada de ella, nos siento la necesidad de que cuide de mi, no necesito echarle la culpa de mis problemas. Respeto su forma de pensar su sentimiento.
Tal vez el amor sí existe pero no es lo que todo mundo piensa que es
Así que los amigos decidieron vivir juntos, y eran muy felices. Un dia sucedió un milagro, el le bajo una estrella y se la dio a ella, Pero en el momento en que el se la puso en las manos, ella sintió una duda, pensó que ese amor era arrollador, y en ese instante se le cayo la estrella y se rompió en un millón de fragmentos.
Ahora un hombre viejo anda por el mundo, diciendo que el amor no existe, y una mujer vieja derramando lagrimas por el amor que una vez tuvo y que por un momento de duda lo perdió.
¿Quién cometió el error?
El por poner la felicidad en sus manos. La felicidad no proviene del exterior, la tenían ellos mismo en su interior, Al hacerla a ella responsable de la felicidad de ambos, la rompió porque ella no podía hacerse responsable de la felicidad de él.
* Tomado del libro La Maestría del Amor, de Miguel Ruiz
Este hombre, una vez caminando por la calle, vio llorara a una mujer, sentada en una banca, se acercó por curiosidad y le pregunto el motivo de su desdicha. Ella le dijo que no creía en el amor, que no existía, porque ella había estado enamorada cuando era joven, se caso con el, tuvo hijos, pero con el paso del tiempo el se dedico mas a su carrera que a su familia, y ella al cuidado de la casa y sus hijos. Se perdió el respeto, el cariño y e dejaron de querer. Solo vivían juntos porque pensaban que los niños necesitaban una familia, pero ahora que ellos ya eran independientes, no tenia caso seguir juntos.
Al hombre que no creía en el amor, le pareció extraño que encontrara a una persona que pensara lo mismo que él, que el amor no existe, así que se sintió identificado con la mujer.
Se parecían tanto que pronto trabaron una amistad, la mejor que avían tenido jamás. Se respetaban mutuamente y nunca se humillaba el uno al otro. Cada paso que daban juntos le llenaba d felicidad. Entre ellos no había ni envidia ni celos, no se controlaban el uno al otro y tampoco se sentían poseedores el uno al otro, La relación continuó creciendo más y más. Les encantaba estar juntos porque se divertían mucho. Además siempre que estaban separados se echaban de menos.
Un día se dio cuenta que lo que sentía era amor, pero se le hizo extraño porque no era lo que había sentido anteriormente, ni era lo que se describía comúnmente como amor. “No soy responsable de ella, no tomo nada de ella, nos siento la necesidad de que cuide de mi, no necesito echarle la culpa de mis problemas. Respeto su forma de pensar su sentimiento.
Tal vez el amor sí existe pero no es lo que todo mundo piensa que es
Así que los amigos decidieron vivir juntos, y eran muy felices. Un dia sucedió un milagro, el le bajo una estrella y se la dio a ella, Pero en el momento en que el se la puso en las manos, ella sintió una duda, pensó que ese amor era arrollador, y en ese instante se le cayo la estrella y se rompió en un millón de fragmentos.
Ahora un hombre viejo anda por el mundo, diciendo que el amor no existe, y una mujer vieja derramando lagrimas por el amor que una vez tuvo y que por un momento de duda lo perdió.
¿Quién cometió el error?
El por poner la felicidad en sus manos. La felicidad no proviene del exterior, la tenían ellos mismo en su interior, Al hacerla a ella responsable de la felicidad de ambos, la rompió porque ella no podía hacerse responsable de la felicidad de él.
* Tomado del libro La Maestría del Amor, de Miguel Ruiz
Subscribe to:
Posts (Atom)
